No trates de inventar sino de encontrar”.
Cuando escribas siempre empieza por un nombre.
¡Dime un nombre y te contaré una historia!

JRR Tolkien

martes, 29 de abril de 2008

La Astrología Druídica



En todas las astrologías se encuentra oculto el lenguaje esotérico del simbolismo, el cual contiene muchas referencias a la fuente u origen. Es probable que dentro de la astrología de los druidas se encuentre la clave del origen de los celtas y, posiblemente, de los antiguos bretones, puesto que los druidas tenían su propio zodiaco y su propia cosmología, que había evolucionado evidentemente en Bretaña, en torno a los círculos de piedra y a los observatorios de los pueblos megalíticos.

Una suma de la religión dru
ídica, de su astrología y mitología también pueden proporcionar una visión esclarecedora de una raza que ha influido en el mundo occidental, quizás de forma más contundente que otro pueblo de la Antigüedad.

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En el sistema astrol
ógico de los druidas, toda la tierra era conocida como Buarth Beird, o el coto bovino; y la fertilidad de la tierra estaba simbolizada por una vaca blanca y el sol generador como un toro blanco. LA mitad circular del globo sobre el horizonte estaba simbolizada por la mística del Caldero de Ceridwen (una diosa lunar), que contenía la esencia femenina. Posteriormente, fue dividida entre la linea equinoccial de este a oeste con el sol, Taliesin, que dominaba la mitad que contenía el día mas largo del año (el solsticio de verano), y Avagddu, o noche, que gobernaba la otra mitad, que contenía el día mas corto del año (solsticio de invierno).

Esta división primaria del día y de la noche era fundamental para la concepción del tiempo de los celtas; una dimensión que no tiene limites, solo entradas y salidas. Los marcadores astronómicos localizaban los portales por donde entraba y salia de la Tierra las emanaciones de la luz divina. Los equinoccios y los solsticios recibían los siguientes nombres: Alban Eilir (la segunda generación) el primer equinoccio invernal; Alban Hefin (temperatura soleada) el solsticio de verano. Alban Elfed (la cosecha) el equinoccio de otoño y Alban Arthuan (la estacion de Arturo) el solsticio de invierno, cuando Arturo se lanzo a combatir los poderes de la oscuridad. Las referencias cosmologicas al rey Arturo llegaron mucho más tarde, pero era una tradición celta identificar héroes y reyes con la deidad solar.

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á en una próxima entrega...

Nota Importante: Estos trabajos forman parte del libro "El Zodiaco Lunar Céltico", de Helena Patterson.
Helena Patterson es británica y astróloga profesional, y es miembro, además, de la "British Astrological Association" desde 1.978.

Es una estudiosa de la cultura celta y consumada especialista en el aspecto mágico y mítico del reino vegetal. Es también autora del libro "The Handbook of Celtic Astrology."

domingo, 27 de abril de 2008

Introducción Al Zodiaco Lunar Céltico

Los Druidas:

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Los druidas formaron un sacerdocio celta y vivieron en las Islas Británicas alrededor del año 1.000 AC. Los mismos utilizaban un calendario lunar de 13 meses, de 28 días cada uno, con un día intercalado, para calcular su año y sus festividades más importantes. El aspecto ritual de su religión se basaba principalmente, en el ciclo soli-lunar, y su zodiaco era más bien de carácter lunar que solar. Todo esto refleja una cultura basada, parcialmente, en la sucesión por línea materna. La religión dru
ídica partía de una observación aguda de la naturaleza y de las energías sobrenaturales identificadas con los espíritus de sus árboles sagrados, y el zodiaco druídico de los espíritus arbóreos se basaba en las emanaciones que ellos creían habían llegado a la tierra procedentes de sol.

Muchos siglos más tarde se descubrió que en Irlanda sobrevivía el conocimiento medicinal de las hierbas curativas, relacionados con los arboles y las plantas de los druidas. Por este motivo, la medicina druidica quedo muy patente en las obras irlandesas de "The Book of the O' Hickeys" y "The Book of the O'Lees", ambos guardados y conservados hasta nuestros días, en la Real Academia Irlandesa. Estos libros fueron escritos en 1303 y 1443, respectivamente, parte en latín y parte en gaélico irlandés, e incluyen, probablemente, el mayor número de manuscritos médicos antiguos, existentes en lengua alguna.

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El dios dru
ídico de la sanación, Diancecht, cuyo nombre significa "presto en poder", fue tenido durante largo tiempo como el origen de todo el acervo médico y y herborístico irlandés. Pero su hijo Midoch y su hija Airmida, lo superaron aparentemente, en el arte de la sangría mediante sanguijuelas, y en un rapto de celos Diancecht asesinó a su hijo. Sin embargo, en la tumba del joven dios brotaron 365 hierbas de los tendones y articulaciones del cadáver, cada una de las cuales poseía una virtud mágica para curar la enfermedad que se vinculaba a esa parte determinada de cuerpo. En este aspecto, Midoch recuerda al joven Esculapio, el dios griego de la medicina, que incurrió en los celos de Júpiter y fue herido con un trueno. En la mitología celta, los dioses era a veces personificados en el calendario anual; en el mito de Midoch, se le honra así, y se le recuerda con el símbolo médico de la donación de vida del año solar, y con una hierba sagrada que representa cada día.

A fin de calcular cualquier zodiaco o calendario, se necesita poseer un conocimiento preciso de los cuerpos celestes. Stonehenge; origen de muchas leyendas y lugar que centra una curiosidad que no disminuye, ha atraído, durante muchos siglos, el interés de los investigadores. En años recientes tales estudios han proporcionado una información profunda con respecto a la adecuación astronómica de las antiguas piedras, las cuales muestras que los solsticios, los equinoccios y los eclipses podían calcularse con bastante precisión, a pesar de las declinaciones variables y de sus complejos ciclos.

Aunque los druidas no construyeron Stonehenge, ni ningunos de los monumentos megalíticos de Bretaña o Irlanda, constituye una observación interesante resaltar el hecho de que la religión druidica solo floreció mientras esas antiguas piedras y cámaras sepulcrales estuvieron en uso. Los antiguos bretones, que erigieron estos imponentes círculos de piedra, dejaron un legado imponente, rodeado de mucho misterio y magia como aquel de los invasores que llegaron a las islas por mar. Según los arqueólogos, hubo pocas hostilidades entre los celtas y las poblaciones autóctonas; y parece que durante varios siglos se produjo una fusión con las costumbres tribales y las culturas de estos habitantes, mucho antes de la invasión romana.

La religión megalítica de los antiguos británicos se basaba en lo que se conoce como "El culto a los muertos", y es casi idéntico al culto egipcio de Osiris, dios de los muertos y el inframundo, llamado Dis, y del que se decían descendientes todos los celtas. Dis, recuerda al dios griego Plut
ón, señor de los mundos subterráneos en la mitología griega, el más temido de todos, como Señor de las regiones infernales, un gran iniciador en los grandes misterios de la vida. Esto favorece a las especulaciones que plantean un origen común, o unos ancestros comunes, entre las cuatro razas: los antiguos británicos, los celtas, los griegos y los egipcios.

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á en una próxima entrega...


Nota Importante: Este trabajo forma parte del libro "El Zodiaco Lunar Céltico", de Helena Patterson.
Helena Patterson es británica y astróloga profesional, y es miembro, además, de la "British Astrological Association" desde 1.978.
Es una estudiosa de la cultura celta y consumada especialista en el aspecto mágico y mítico del reino vegetal. Es también autora del libro "The Handbook of Celtic Astrology.